El chileno aprendió (por su propio futuro laboral) tras el "Alcorconazo" que en el Real Madrid no podía hacer planteamientos de equipo pequeño, por eso es más sorprendente aún la inclusión de Diarra (el menos bueno) en Gerland, y menos por temor al rival. Lo de jugar con el africano porque "así se defiende mejor el juego aéreo del OL" es inadmisible, cuando de esa manera perjudicó todo el juego ofensivo propio y la circulación de balón. El Real Madrid debe ser el que marque la pauta de los partidos y haga cambiar sistemas rivales. Cuando se supieron las alineaciones antes del partido, recordó al doble pivote Gago-Diarra del partido de vuelta contra el Alcorcón.
Pero
el domingo todo fue distinto. Cierto es que el Villarreal salió descuidando la defensa más de lo debido jugando en el Santiago Bernabéu, que también es digno de admiración,puesto que poner "el autobús" en la portería no garantiza la victoria, pero cuando el Real Madrid juega un partido así es difícil que se le escapen los tres puntos. No en vano el feudo blanco está siendo un fortín (12 victorias en liga en los mismos partidos, donde ha marcado 41 goles y recibido 8). Una causa de esta mejoría es la vuelta al once titular de Esteban Granero, después del invento de Marcelo en el interior izquierdo, y del fin del debate entre la titularidad de Gonzalo Higuaín o Karim Benzema, decidido a favor del primero.Y todo esto a esperas de que vuelva el desaparecido Kaká, del que nadie explica su bajo rendimiento pese a sus dos goles del domingo. La pregunta es cómo sería el equipo con un Kaká a su nivel, así como Xabi Alonso, que no lo está haciendo mal pero que todavía no es el jugador del Liverpool, que para mí era el mejor mediocentro del mundo. Quizás le viene mejor jugar sin Lass, pero a Pelegrini no parece gustarle la idea de un solo centrocampista defensivo, aunque las pocas ocaciones en las que el vasco ha estado solo ha demostrado que es dos jugadores en uno, defensivo y organizador a la vez.
Cristiano, imparable
Mención aparte merece Cristiano Ronaldo. Tras su discutible y conocida sanción por la agresión al jugador del Málaga Mtiliga, el luso ha vuelto enrabietado y dispuesto a acallar las críticas vertidas sobre él. En su reaparición ante el Xerez se cargó el equipo a la espalda y dio un recital marcando dos goles y volviendo loca a la defensa rival. En Lyon fue de lo poco salvable del equipo pero ante el Villarreal ya demostró el por qué de los 94 millones "invertidos", que diría Florentino, en él. De los seis goles del equipo, participó decisivamente en cinco de ellos: abrió la lata con un magistral lanzamiento de falta que él mismo había provocado, asistió perfectamente a Higuaín (doblete del argentino que le acerca a Villa y Messi para el pichichi) para marcar el tercero, intervino en la fabricación del cuarto gol, también del Pipita a pase de Marcelo, volvió a asistir esta vez a Kaká en el quinto, y finalmente provocó el penalti que aprovechó Xabi Alonso para marcar su primer gol con la camiseta blanca.
Con esta exhibición, CR9 ha vuelto a dar motivos de sobra a los que piensan que es el mejor jugador del mundo. Para mí es el más completo, ya que es un portento físico, rapidísimo, muy técnico, buen regateador, excelente lanzador de faltas y potente en el juego aéreo. Y vende camisetas, algo fundamental para gustarle a su presidente. Un jugador "del siglo XXI". Hoy por hoy está por encima de un Messi que ha bajado su nivel, cosa que el Barcelona está acusando en las últimas fechas. Su rivalidad recuerda a la teoría de los vasos comunicantes: cuando uno está genial, el otro pasa por un mal momento.
En definitiva, habrá que ver si el portugués y su equipo siguen a este nivel especialmente en el partido de vuelta del 10 de marzo ante el Olympique, que es lo que espera todo el madridismo, y entonces es más que probable que se acabe la maldición de los octavos de final de la Liga de Campeones.
